miércoles, 3 de agosto de 2016

Sad waters- Nick Cave & The Bad Seeds

Por el camino miro correr a María, 
con su cabello de oro y labios de cereza.
Vayamos al río donde los sauces lloran;
tomemos una raíz desnuda, levantada 
del suelo mordido, y hagamos con ella 
un lecho para nuestro amor, bajo el sonido
crepitante de los brotes de hierba. 
Oh María, tú sedujiste mi alma
y ahora no distingo el bien del mal.
Soy eterno rehén de tu mundo de niña.

Encontré mi corazón de hojalata 
en la prisión de tus costillas.
Con el movimiento de sus rizos, 
esa muchachita se aleja contoneando 
con el vestido enrollado sobre sus rodillas, 
transformando estas aguas en vino 
y sembrando las viñas de sauce.

María se ríe en el arroyo poco profundo,
en el lugar donde las carpas fueron pescadas, 
asustada por las nuevas sombras
que su cuerpo proyecta sobre las tristes aguas
y a través de mi corazón.

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