jueves, 15 de septiembre de 2016

Magneto- Nick Cave & The Bad Seeds

Casi nunca sabía en qué dirección iba; 
una vez que estaba en marcha, eso era lo único.
El ombligo era un grifo por donde fluía sangre rábica.  
Y yo giré sobre mi rueda, como una rata de laboratorio.

Fui una tormenta eléctrica 
en el piso del baño, aferrándome a la taza;
mi sangre estaba hecha para los chistes 
y las enfermedades de otras personas. 
Mi memoria, monstruosamente diminuta,
me había tragado entero.
Ese fue el año en el que oficialmente
me convertí en la esposa de Jesucristo.
  
En el amor, en el amor te ríes.
En el amor te mueves, me muevo...
y una vez más, con sentimiento.

Para el amor, amas. 
Yo me río, tú amas...
Te parto con un serrucho a la mitad
y las estrellas caen salpicadas en el techo.

La urgencia de asesinar a alguien 
era básicamente abrumadora.
Sentía una tristeza mayúscula
en las filas del supermercado.
Y tuve el deseo repentino 
de convertirme en alguien, 
en alguien como tú, 
que empezó con menos 
que cualquier otra persona 
que conozca.

En el amor, en el amor amo.
Tú amas, yo río, tú amas.
Me muevo, te mueves...
y una vez más, con sentimiento.
Me partes con un serrucho a la mitad
y las estrellas caen salpicadas en el techo.

Oh, y tú llegas brillando, 
suavemente, al agujero para beber, 
te acercas al borde de mi sangre y nadas. 
En el espejo del baño 
me veo vomitando en el lavabo. 
Y por toda la casa 
oímos los himnos de la hiena. 

Del amor, yo amo. 
Tú amas, yo amo, tú amas. 
Yo río, tú amas.
Me muevo, te mueves...
y una vez más, con sentimiento.

Yo amo, tú amas, yo río, tú amas. 
Nos partimos el uno a otro a la mitad
y las estrellas caen salpicadas 
y esparcidas por el techo.

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