martes, 7 de junio de 2016

Where do we go now but nowhere?- Nick Cave & The Bad Seeds

Me acuerdo muy bien de esa muchacha: 
los tambores de carnaval enloquecían el aire;
parcas, oscuros esqueletos y una campana misionera.
¿Hacia dónde vamos ahora, más que a ninguna parte?

En un hotel colonial, cogimos hasta que salió el sol,
y luego cogimos de nuevo hasta que se ocultó otra vez.
El sol sale y se vuelve a meter, siempre hacia ninguna parte.

El gatito que ronroneaba, acurrucado en mi regazo, 
ahora araña mi rostro con la garra de un oso.
Puse la otra mejilla y tú te recostaste en su lugar.
¿Hacia dónde vamos ahora, más que a ninguna parte?

Despierta, mi amor, mi amor despierta.

En salas clínicas, sin nada de qué hablar, 
respirando té, galletitas y la Oración de la Serenidad, 
mientras los huesos de nuestros hijos 
se desmoronan como gis.
¿Hacia dónde vamos ahora, más que a ninguna parte?

Me acuerdo de una muchacha audaz y brillante, 
desgarbada y riendo, descarada y desnuda, 
sentada y royendo sus nudillos bajo la luz química. 
¿Hacia dónde vamos ahora, más que a ninguna parte?

Vienes hacia mí con un pastel que acabas de hacer, 
devastada vengadora con una pinza en el cabello, 
lleno de vidrio y cloro y viejas cuchillas de afeitar.
¿Hacia dónde vamos ahora, más que a ninguna parte?

Despierta, mi amor, mi amor despierta.

Si me regresaran mi ropa podría volver a casa
y dejar este fresco, limpio y antiséptico aire. 
Detrás de las puertas cerradas un burro viejo berrea:
"¿Hacia dónde vamos ahora, más que a ninguna parte?".

Alrededor del estanque de patos, estamos graves y abatidos;
con tristeza y con luto, damos vueltas y vueltas.
Y una vez más, condenados y sin esperanza, 
damos vueltas de camino hacia ninguna parte.

Desde el balcón observamos la banda de carnaval, 
la rotura de un tambor que asustó a un niño;
aún puedo sentir sus deditos presionando mi mano.
¿Hacia dónde vamos ahora, más que a ninguna parte?

Si pudiera volver a vivir un solo día de mi vida, 
si tan sólo pudiera revivir uno de ellos, 
sería esa vez en el balcón, mi futura esposa. 
¿Quién podría haberlo sabido, más que nadie?

Despierta, mi amor, mi amor maquíllate.

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